ANÁLISIS ESTRATÉGICO Y FRICCIÓN ECONÓMICA: HACIA UN ENFOQUE DE INTELIGENCIA APLICADA EN LA PREVENCIÓN DEL LAVADO DE ACTIVOS
En un análisis previo, se ha planteado la importancia de incorporar un enfoque de economía de la criminalidad en la lucha contra la legitimación de ganancias ilícitas, destacando que el lavado de activos no constituye una anomalía del sistema, sino una actividad racional orientada a maximizar beneficios bajo condiciones de riesgo e incertidumbre. En esta línea, la evolución reciente de los sistemas de prevención del lavado de activos (ALA/CFT) ha evidenciado una tensión persistente entre el cumplimiento normativo y la efectividad real. Bajo esta perspectiva, la efectividad de los sistemas preventivos no radica en la intensificación del control formal, sino en su capacidad para alterar la función de utilidad del actor criminal, incrementando de manera sistemática los costos, riesgos y fricciones asociadas al proceso de legitimación.
No obstante, introducir fricción sin inteligencia, equivale a intervenir sin criterio económico. La experiencia regional muestra que los sistemas ALA/CFT han tendido a privilegiar indicadores de actividad —como el volumen de reportes de operaciones sospechosas (ROS), la cobertura de supervisión o el cumplimiento formal de obligaciones— sin que ello se traduzca necesariamente en impactos medibles sobre la rentabilidad del delito. Esta brecha entre cumplimiento y efectividad no debe entenderse únicamente como una limitación institucional, sino como una consecuencia de la ausencia de un enfoque estructurado de producción de inteligencia estratégica aplicable a todo el sistema preventivo.
En este sentido, el análisis estratégico (AE) emerge como un componente central para reconfigurar el enfoque ALA/CFT. Tal como lo señala el documento reciente del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica, el AE debe concebirse como “una herramienta científica, operativa y aplicada para la generación de conocimiento útil en la lucha contra el lavado de activos”, cuyo propósito es transformar información en inteligencia que permita comprender tendencias, identificar patrones y orientar decisiones en el sistema preventivo. Esta concepción trasciende la idea tradicional de informes descriptivos y posiciona al AE como un proceso de investigación aplicada, basado en evidencia y orientado a la acción.
La relevancia de este enfoque radica en la naturaleza misma del riesgo de lavado de activos. El riesgo no es una variable observable de forma directa, sino un constructo analítico que debe inferirse a partir de datos, contexto económico y juicio experto. En consecuencia, la capacidad de los distintos actores del sistema preventivo —incluyendo entidades financieras, supervisores y la Unidad de Investigaciones Financieras— para intervenir eficazmente sobre el fenómeno depende de su habilidad para medir, modelar y anticipar dicho riesgo. Sin esta capacidad, las intervenciones tienden a ser homogéneas, reactivas y, en muchos casos, económicamente ineficientes.
Es en este punto donde el concepto de fricción inteligente adquiere una dimensión operativa. No se trata de incrementar indiscriminadamente los controles, sino de introducir obstáculos selectivos en aquellos segmentos del sistema financiero y económico donde el impacto sobre las estructuras de lavado sea mayor. Esto implica orientar los esfuerzos hacia la identificación de beneficiarios finales, la comprensión de estructuras transaccionales complejas, la detección de patrones atípicos y la priorización de mecanismos que incrementen la probabilidad de pérdida patrimonial. Desde esta perspectiva, la fricción deja de ser un subproducto del cumplimiento y se convierte en una herramienta estratégica diseñada con base en inteligencia.
La adopción de este enfoque requiere una transformación progresiva del sistema ALA/CFT hacia un modelo basado en inteligencia económica criminal. Esto implica fortalecer las capacidades de análisis estratégico en todos los niveles del sistema preventivo, promoviendo la integración de metodologías analíticas, el uso de datos estructurados y no estructurados, y la incorporación de herramientas de analítica avanzada. Asimismo, implica consolidar mecanismos de retroalimentación entre los distintos actores del sistema, de manera que la información generada a partir de la experiencia operativa contribuya a una mejor comprensión estructural del fenómeno.
En este contexto, la articulación entre distintos niveles de análisis —estratégico y operativo— adquiere una relevancia particular. Más que funciones aisladas, estos niveles deben entenderse como componentes de un mismo sistema de producción de inteligencia, donde la comprensión estructural del fenómeno y la evidencia empírica de los casos concretos se retroalimentan de manera continua. Este vínculo no solo fortalece la calidad del análisis, sino que constituye la base para una intervención más precisa y efectiva sobre las dinámicas económicas del lavado de activos.
Concluyendo, la efectividad del sistema ALA/CFT no depende de la acumulación de controles ni del incremento de obligaciones formales, sino de su capacidad para incidir en las decisiones económicas de los actores criminales. El análisis estratégico, entendido como una disciplina científica y aplicada, constituye el mecanismo central para lograr este objetivo. Solo mediante el desarrollo de inteligencia basada en evidencia será posible transformar la fricción en una herramienta selectiva, dirigida y económicamente relevante, reduciendo de manera sostenida la rentabilidad del lavado de activos y su capacidad de reproducción en la economía formal. En este marco, comprender cómo esta inteligencia se conecta con la acción operativa se convierte en el siguiente desafío natural para consolidar un sistema preventivo verdaderamente efectivo.
