Comentarios sobre el debate entre dos economistas idealistas: GONZALO CHAVEZ VS MAURICIO RIOS
El periodista Tuffii Aré organizó un debate sobre la economía boliviana en la ciudad de Santa Cruz, transmitido a finales de enero en redes sociales y YouTube, a través de “Asuntos Centrales” y “TVLatinaRed”. A continuación, se analizarán críticamente las propuestas realizadas por los economistas Chávez y Ríos, según áreas temáticas:
En Política Fiscal, ambos economistas coinciden en la reducción de los gastos e inversión pública y la disminución de impuestos. Chávez se diferenció proponiendo un sistema impositivo federal, pero, olvida que actualmente los gobiernos subnacionales tienen la potestad de establecer su propio régimen impositivo, mientras no sean contrarios a lo establecido en la Constitución y las normas nacionales. Ninguno de ellos realizó propuestas sobre políticas presupuestarias para la educación y salud pública; a pesar de ello, se puede inferir desde sus posiciones ideológicas orientadas a la economía liberal que la educación y salud debieran ser de carácter privado.
En Política Monetaria, difieren totalmente: por un lado, la propuesta de Chávez de crear un fondo de estabilización del tipo de cambio constituido por 4 mil ó 5 mil millones dólares, puede considerarse una medida paliativa a corto plazo que, además, implica endeudamiento externo y pago de intereses. Lo que no queda claro es quiénes y para qué fines se podrá acceder a ese fondo, si bien dice que la Administración Pública no podrá emplear esos recursos para gastos o inversión, no especifica si ese fondo estaría disponible para realizar importaciones, o para que las personas adquieran dólares como medio de reserva o almacenamiento de valor, o realizar compras personales en o del exterior, o enviar remesas al exterior, etc.
Si es para realizar importaciones, en el mejor de los casos cubriría medio año. Si se excluyen las importaciones comerciales y se destina solamente para el mercado interno en un contexto de tipo de cambio flexible, acelerará la especulación por las expectativas futuras del incremento del tipo de cambio. Recordemos que el tipo de cambio tendía a elevarse diariamente cuando estaba vigente el tipo de cambio flexible, afectando negativamente el poder adquisitivo de las personas que percibían ingresos en moneda nacional.
Por otro lado, ya que ese fondo estaría destinado sólo para uso privado ¿Quién contraería la deuda, ¿quién la pagaría? Si la propuesta de Chávez excluye al Estado del acceso a los recursos del fondo ¿Es el Estado el que debiera endeudarse y honrar los pagos de la deuda y los intereses? ¿Cómo podría obtener recursos el Estado para hacer los pagos de esa deuda? ¿Es coherente que todas y todos los bolivianos nos endeudemos para que solo una parte de la población se beneficie de aquel fondo?
Se podría argumentar que ésta medida sería coyuntural, y el objetivo principal es incrementar las exportaciones para aumentar la cantidad de divisas en la economía nacional, las que podrían disponerse para el cumplimiento de los pagos de la deuda contraída para financiar el fondo de estabilización. Sin embargo, es conocido que la mayor parte de las divisas generadas por exportaciones no retornan al país, en su lugar son transferidos a países extranjeros y a cuentas “off shore”. Por lo que, un incremento de exportaciones privadas no implica necesariamente aumento de las Reservas Internacionales del Banco Central de Bolivia. Mientras que las exportaciones realizadas por empresas públicas, inevitablemente incrementarán las reservas en el BCB.
En cambio, la propuesta realizada por Ríos, de dolarizar formalmente la economía boliviana, reviste mayores complicaciones económicas, políticas y legales. En primer lugar, carece de estudios y datos que señalen la cantidad de dólares que se necesitaría para reemplazar la moneda nacional, ni cuál sería la tasa de convertibilidad, y cómo se obtendrían esos dólares. Además, hay que considerar que se debe hacer un pago a la Reserva Federal de Estados Unidos por el uso de su moneda, llamado “señoreaje” (Son los ingresos que perciben los bancos centrales por su derecho a emitir dinero), adicionalmente, el BCB dejaría de percibir ingresos por “señoreaje”, al dejar de emitir dinero. Además, se pierde independencia y soberanía en política monetaria al depender de las políticas monetarias de EE.UU. Finalmente, la Constitución Política del Estado establece la moneda nacional como dinero legal y oficial del Estado boliviano.
En Patrón de Desarrollo, las propuestas de Chávez fueron más consistentes, centrándose en cuatro áreas: Minería, Alimentos, Turismo y Economía del Conocimiento. Por su lado, Ríos solamente propuso implementar servicios financieros “off shore” en la ciudad de Santa Cruz, por lo visto su aspiración es hacer de Bolivia una sociedad rentista, parece que no consideró que la riqueza se obtiene del trabajo, de la producción de bienes de capital y de consumo, es decir, de la economía real, mientras que las actividades de especulación financiera, son parásitos improductivos que se nutren de la economía real.
Adicionalmente, ambos consideraron como base para apuntalar la economía nacional, el cierre o privatización de las empresas públicas y atribuir la potestad de diseñar y ejecutar el patrón de desarrollo económico, a las empresas privadas capitalistas.
En sus propuestas sobre el patrón de desarrollo, se puede notar que su concepción económica es sesgada e incompleta, porque sólo consideran a las empresas privadas capitalistas como actores de la economía, en realidad, su entendimiento sobre las relaciones económicas es dicotómica porque asumen que la economía se constituye únicamente de dos formas empresariales: la empresa privada capitalista y la empresa pública o estatista. Entonces, para ambos economistas, los análisis y propuestas económicas se limitan a esas dos formas económicas que, además, desde su razonamiento son opuestas, se excluyen mutuamente. De ahí ese razonamiento que concluye que se debiera elegir u optar por una y rechazar a la otra. Aquel posicionamiento ideológico no acepta o concibe la posibilidad de complementación, a fin de desarrollar y articular cadenas de valor.
Además de esa contradicción cognitiva, evidencian falta de entendimiento y conocimiento de las características fundamentales de la formación económica de la sociedad boliviana, aquello es consecuencia de asimilar acríticamente teorías, libros y manuales económicos dogmáticos, elaborados para contextos foráneos cuya centralidad son las empresas capitalistas concebidas principalmente en las sociedades estadounidense y europea. No es que esos contenidos carezcan de calidad académica, sino que son insuficientes para estudiar, entender, analizar, investigar y elaborar conocimientos, métodos, técnicas, instrumentos y propuestas que respondan a las necesidades y potencialidades de la realidad concreta de la formación económica y social de Bolivia.
No hay misterios ni secretos para comprender la composición de la economía boliviana, basta con mirar a nuestro alrededor para notar que las actividades económicas son realizadas por diversas formas de organización económica que son distintas a las empresas privadas capitalistas y estatales. Además de esas dos, la economía nacional incluye a las formas económicas comunitaria, social cooperativa, la economía campesina, el artesanado, trabajo por cuenta propia y la economía familiar. Es por eso que la Constitución Política del Estado establece que la economía boliviana es plural, porque está constituida por todas las formas de organización económica mencionadas.
Entonces, se evidencia que Chávez y Ríos no contemplan la totalidad de componentes de la formación económica del país, ya sea por un sesgo ideológico o ignorancia, y por más buenas intenciones que tengan sus propuestas inevitablemente estarían imposibilitadas de obtener resultados favorables para el conjunto de la sociedad, porque imaginan que la realidad económica boliviana es simplemente el antagonismo entre capitalismo y estatismo. Esa limitación discursiva podría justificarse solamente en un contexto de burda propaganda ideológica y política, es únicamente retórica absurda y superficial que no puede considerarse ciencia económica.
Es que la formación económica de la sociedad boliviana es compleja y multidimensional, por eso se requieren propuestas que sean capaces de integrar virtuosamente a la totalidad de las formas de organización económica, a las relaciones entre ellas y las dinámicas que hay al interior de cada una. Es decir, hay que comprender el todo y sus partes, y las interacciones.que les caracterizan.
En Matriz Energética, Chávez abogó por el cambio paulatino hacia la electrificación masiva con fuentes alternativas – solar, eólica, hídrica – para reemplazar a las de origen fósil – gas y petróleo – pero no describió quién, cómo, dónde y cuándo se haría, ni cuánto se tendría que invertir, ni de dónde o cómo se financiaría, pero, se puede asumir que todo eso sería por iniciativa y responsabilidad de empresas privadas capitalistas, ya que las empresas públicas deben previamente cerrarse o privatizarse.
Ríos, por el contrario, manifestó que la matriz energética debe limitarse únicamente a las de origen fósil, en propiedad exclusiva de las empresas privadas capitalistas, dejando a su consideración las decisiones de cuánto, cuándo, dónde y cómo invertir, producir y comercializar los recursos hidrocarburíferos.
Ninguno formuló propuestas concretas sobre el aprovechamiento del litio
En Forma de Estado, solamente Gonzalo Chávez hizo mención al federalismo como alternativa a la forma actual de autonomías. Ríos no expresó ninguna palabra al respecto, lo que puede suponerse que está de acuerdo con el diseño actual.
Conclusiones:
En primer lugar, las propuestas económicas deben orientarse a mejorar la calidad de vida de las personas, no a empeorarlas. Ese es el reto ¿Cómo diseñar e implementar políticas, planes, programas, proyectos y actividades que busquen solucionar la crisis económica y al mismo tiempo mejorar la calidad de vida de las personas?
Lo sencillo es optar por medidas paliativas deficitarias y superficiales, adquiriendo deudas, o contraer la economía devaluando la moneda, reduciendo gastos e inversión pública y transferir el peso de la crisis económica a los sectores más vulnerables de la sociedad. Es decir, evitar transformaciones en la Administración Pública para reformular las formas de obtención y distribución de los recursos sin afectar a la población buscando elevar el nivel de vida, aplicando medidas ficticias tipo placebos o implementando políticas de shock para desmantelar el Estado induciendo una crisis económica más severa. En ambas se endosa la crisis económica a las clases populares.
En ese sentido, las propuestas en política fiscal deben concebirse para el corto y mediano plazo: en lo inmediato, reducción de salarios de los funcionarios públicos que ganen más de 10 mil bs al mes en todos los niveles públicos (nacional, departamental y municipal), incluyendo empresas públicas, entidades descentralizadas, desconcentradas y autárquicas, universidades públicas, fuerzas armadas, policía y otras. Así mismo, congelar futuros incrementos salariales de funcionarios públicos con ingresos superiores a 5 mil bolivianos, al menos por 3 años. Disminuir gastos superfluos, como publicidad y propaganda, eventos públicos masivos, detener las impresiones de lujo de documentos o informes públicos, entre otros gastos innecesarios. Si bien es cierto que la cantidad de dinero que se obtendría con esos recortes no es significante, al menos daría señales de compromiso de las élites políticas, y sobre todo, esos recursos podrían destinarse a cubrir necesidades importantes para la población, como por ejemplo el suministro de materiales e insumos para la salud pública.
La tarea indispensable es modificar las actuales características del diseño fiscal mediante un nuevo acuerdo o pacto fiscal, para establecer nuevas formas de captación y distribución de recursos en las que los municipios y localidades más vulnerables se beneficien con la ampliación de sus presupuestos públicos, además, se configuren alternativas para diversificar las fuentes de financiamiento municipal, departamental y universitaria, tanto modificando la distribución de la coparticipación tributaria, creando nuevos impuestos, tasas, regalías y cambiando los niveles impositivos, por ejemplo incrementando las regalías mineras y/o los impuestos del Régimen Agropecuario Unificado, entre otros impuestos especiales.
Asimismo, implementar nuevas alternativas para ampliar la base de contribuyentes, también, reducir la carga tributaria a los y las trabajadoras que por sus actividades deben emitir facturas. Y, complementariamente, los municipios, gobernaciones y universidades podrían emprender actividades económicas, a fin de incrementar y diversificar sus ingresos.
Por último, se requiere establecer impuestos a las exportaciones de oro, por ser un mineral estratégico en términos monetarios e industriales y por los pasivos ambientales que genera su producción. Cabe recordar que las exportaciones de oro las realizan empresas comercializadoras constituidas específicamente para esa actividad, que en su mayoría son transnacionales.
En política monetaria, lo urgente es obtener divisas suficientes para realizar las transacciones internacionales para las importaciones de combustibles, bienes de capital, materias primas, insumos y todas las mercancías necesarias y demandadas en el país, tanto del sector público como privado. Para ello, todos los actores económicos que exportan deben contribuir de buena voluntad entregando o depositando sus divisas al Banco Central de Bolivia, en base a recompensas por cumplimiento y sanciones por desacatar la instructiva nacional, al menos por dos años. Asimismo, posponer momentáneamente la salida de divisas por conceptos de utilidades, dividendos y otros, que realizan las empresas transnacionales. Desde luego, también repatriar los capitales que están en paraísos fiscales o cuentas off shore.
Así también, a fin de fortalecer las Reservas Internacionales del BCB, se podrían limitar por un tiempo determinado las exportaciones de oro para que sean transferidas a titularidad del BCB hasta alcanzar una cantidad suficiente que estabilice las reservas del BCB, es oportuno recordar que el presidente Germán Busch realizó una medida similar. Por sus características propias, se debe considerar al oro como recurso estratégico y de seguridad nacional En ese sentido, es propicio que el Estado cree una empresa de refinanciación y comercialización de oro, en asociación con las cooperativas mineras.
También, a fin de disminuir la dependencia del dólar estadounidense para las transacciones internacionales, urge establecer acuerdos que faciliten las transacciones y pagos con monedas nacionales y diseñar otras alternativas de sistemas de pagos con los países que comercializamos, similar a lo que está implementando el grupo BRICS+. Finalmente, es indispensable, mediante una alianza entre los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), crear una institución internacional certificadora de lingotes de oro y plata, aquello se justifica porque no existen certificadoras en Latinoamérica, con excepción en México. El objetivo sería apuntalar la soberanía monetaria de los países latinoamericanos. Actualmente el BCB envía su oro para refinanciación y certificación a Inglaterra, lo que implica gastos y dependencia. Alcanzar la soberanía monetaria y financiera latinoamericana es una necesidad geopolítica.
Como se mencionó anteriormente, el patrón de desarrollo debe estar acorde a las características de la economía plural, en consecuencia, las posiciones bidimensionales resultan ser anacrónicas, ya sean las que propugnan por una economía totalmente estatista o las que prefieren una totalmente privada capitalista, o las que se inclinan por una combinación entre ambas, porque la realidad económica boliviana es multidimensional y compleja. Las peculiaridades de la formación económica social de Bolivia exigen nuevos paradigmas con capacidad de expresar las dinámicas económicas de los distintos componentes de la economía plural, a su vez, contemplar los sectores, subsectores, ramas y actividades económicas a las que pertenecen y sus interacciones correspondientes.
Los componentes de la economía plural evidencian que la formación económica de la sociedad boliviana está constituida por relaciones de producción capitalistas y no capitalistas, aquella distinción categórica. es indispensable para realizar cualquier propuesta económica. En ese sentido, su elaboración debe concebirse desde matrices que combinen las formas de organización económica con los sectores y actividades económicas, por ejemplo: en la economía Comunitaria identificar las empresas que realizan actividades en cada sector económico, sus posibilidades de integración, asociación, participación, desarrollo, etc., a fin de idear encadenamientos productivos entre empresas comunitarias. De manera similar para las empresas Social Cooperativas. Además, establecer alternativas de integración entre ambas formas económicas, que podrían incluir la economía estatal, campesina, artesanal o familiar.
Respecto a las empresas privadas capitalistas, sus portavoces demandan disminución de la intervención estatal en la economía, reducción de la carga impositiva, flexibilización laboral, liberación de los mercados, seguridad jurídica, eliminación de subvenciones, devaluación de la moneda y tipo de cambio flexible, entre otras. La elaboración de su matriz de planificación debe incluir, los sectores y actividades económicas, sus mercados de venta, origen geográfico de capital de inversiones y destino de utilidades, tamaño de la empresa, ubicación geográfica de sus actividades, etc., considerando sus demandas sectoriales. Para ello, se deben desarrollar diversos dispositivos que generen incentivos a las empresas privadas capitalistas, sin afectar los intereses de la clase trabajadora, el medio ambiente, al Estado y la sociedad en su conjunto. Así también, actualizar el marco normativo que regula las actividades económicas, impositivas, etc.
Por otro lado, el Estado debe participar en los sectores e industrias estratégicas como la minería, energía, hidrocarburos, banca, industria manufacturera, alimentos, comunicación, transporte, infraestructura, comercio, servicios básicos y otros de interés y seguridad nacional. Desde luego que el Estado debe abordar su participación en distintas modalidades, sea de forma activa y pasiva, directa o indirecta, según las prioridades, posibilidades y necesidades socio económicas. Entonces, además de las empresas estatales, conformará empresas mixtas en asociación con empresas privadas capitalistas, comunitarias y/o cooperativas, también, adquirir acciones en empresas de todas las formas de organización económica, ofrecer fuentes de financiamiento, entre otras medidas que, de hecho, en su mayoría, se aplican actualmente.
En lo concerniente a la matriz energética, mientras más diversas sean las fuentes energéticas, más posibilidades de desarrollar soberanía energética, es evidente que la tendencia en las siguientes décadas es la masificación del uso de la energía eléctrica, impulsada particularmente por la irrupción de los vehículos propulsados por electricidad, aquella transformación exige diversificar las formas de obtener energía disminuyendo la dependencia de los combustibles fósiles y no renovables. La energía es condición básica e indispensable para el desarrollo de las sociedades.
Por último, los debates sobre las formas de Estado, no son un tema central ni factor condicional para diseñar propuestas de políticas económicas en el corto y mediano plazo, porque no existe evidencia que demuestre que la solución a los problemas económicos de Bolivia provengan automáticamente por la implementación de un Estado Federal, o, en otras palabras, pensar que las dificultades de la economía nacional son causadas por la ausencia del federalismo es evadir el entendimiento de las causas estructurales, las características propias y las potencialidades de la economía boliviana.
Entonces, como conclusión, las propuestas realizadas por los economistas Chávez y Ríos surgen de sus deseos e ilusiones que se sitúan separadas de la realidad material y concreta ignorando las condiciones y características de la economía boliviana y su marco constitucional. Pues, la única manera de implementar sus propuestas requiere, previamente, la modificación de la Constitución Política del Estado, es decir, sus propuestas se basan en un marco anticonstitucional. Es por eso que se puede evidenciar que la única propuesta realista que hicieron, sin decirlo directamente y capaz sin darse cuenta, es la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente como prerrequisito para implementar sus propuestas.
Aquella forma de razonar es propia de idealistas, que piensan que la realidad debe someterse a sus ideas y fantasías. Cuando en realidad, el pensamiento científico se basa en los fenómenos y manifestaciones reales de la naturaleza y la sociedad.
*Diego Hernán Moscoso Sanginés Uriarte, es economista de la UAGRM
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