GENTRIFICACIÓN ¿OPORTUNIDAD O AMENAZA?
La gentrificación es un proceso de desarrollo urbano mediante el cual, un barrio de una ciudad se desarrolla rápidamente en un corto período de tiempo, pasando de tener un valor económico bajo a uno alto.
Conlleva la transformación de sectores específicos hacia mayores servicios sociales y culturales, así como accesos a transporte público, áreas peatonales y comerciales; provocando que los bienes inmuebles de estas zonas, se vuelvan atractivos para la compra por parte de vecinos “pudientes o “acomodados económicamente” de otras zonas; en consecuencia, tiende a desplazar a los “habitantes originales”, por el surgimiento de nuevos costos de vida y cambios socio-culturales.
Por otra parte, en aquellas zonas donde el alquiler fuera común y accesible, la gentrificación hace que la modalidad de vivienda en alquiler casi desaparezca (o se encarezca notablemente) y surja la propiedad inmobiliaria sobrevaluada.
Al respecto, en algunos países como: España y México, la gentrificación se ha convertido en un problema; trayendo consigo, debates sobre el papel que juegan los gobiernos centrales y locales en el proceso de desarrollo urbanístico de las ciudades.
ORIGEN DEL TÉMINO
Aunque la primera referencia del término “gentrificación” (del inglés antiguo “gentry”, que significa “clase alta”) surgió en 1964, como resultado de un estudio sobre la población de Londres, efectuado por la socióloga británica Ruth Glass, fue el geógrafo inglés Michael Pacione, en 1990, quien definió el concepto tal como se lo entiende hoy.
Este último, delimitó la gentrificación a procesos en los que existe un desplazamiento de un grupo de habitantes (generalmente de clase baja) por la introducción de otro “más acomodado”.
GENTRIFICACIÓN ¿OPORTUNIDAD O AMENAZA?
Entre las oportunidades se destacan:
- La revitalización de barrios. La llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo, coadyuvan a la renovación de edificios, la mejora de espacios públicos y la atracción de negocios, impactando positivamente sobre la calidad de vida de sus habitantes.
- Aumento de la inversión. La gentrificación atrae inversiones tanto públicas como privadas, lo que genera empleo y estimula el movimiento económico de la zona “gentrificada”.
- Diversificación cultural y económica. La llegada de nuevos residentes, con diferentes experiencias y perspectivas socioeconómicas, enriquecen el intercambio cultural y la economía local.
- Mayor recaudación impositiva. Los gobiernos locales se benefician de mayores recaudaciones impositivas por el incremento del valor de las propiedades y el surgimiento de actividades productivas y comerciales.
Entre las amenazas, se encuentran:
- El desplazamiento de residentes de bajos ingresos. Conlleva el aumento de los precios de los alquileres, obligando a los residentes de bajos ingresos, a abandonar sus hogares o comunidades. Este hecho, podría generar en el mediano plazo tensiones sociales y conflictos entre los nuevos residentes y residentes antiguos.
- Pérdida de identidad cultural. La llegada de nuevos vecinos y negocios, de alguna u otra forma, termina desplazando a los pequeños comerciantes y productores locales, así como las expresiones tradicionales de la zona, lo que podría ocasionar la pérdida de identidad cultural de los barrios.
- Aumento del costo de vida. La gentrificación trae consigo un aumento general de los alimentos, servicios y transporte, afectando el costo de vida de los “residentes originales”.
- Especulación inmobiliaria. Está asociada al aumento de la especulación inmobiliaria, lo que ocasiona la construcción de viviendas de lujo y al aumento (anormal) de precios de los bienes inmuebles.
¿SE PUEDE CONTROLAR LA GENTRIFICACIÓN?
Los gobiernos locales deben gestionar la gentrificación con mucho cuidado para garantizar que las personas de todos los niveles socioeconómicos, puedan beneficiarse de sus impactos.
Una manera de hacerlo, es adoptando políticas económicas redistributivas, donde los recursos generados por la gentrificación se utilicen para revalorizar otros sitios y barrios, con el consecuente incremento positivo de ingresos tributarios para los gobiernos locales. Por tanto, estos últimos, deben implementar leyes claras de regulación y supervisión a las grandes empresas constructoras, y garantizar procesos de planificación urbanas que equilibren la dinámica del mercado inmobiliario, con la preservación del patrimonio cultural y social de las ciudades.
ALGUNAS EXPERIENCIAS DE ESTE FENÓMENO
España
En una investigación efectuada por Luis Mielgo Roldán, titulada “La gentrificación en España: el caso de la ciudad de Madrid” , el autor señala que el proceso de gentrificación, en los barrios de Malasaña y Lavapiés de Madrid, se puede explicar por: “…el reemplazo de la población tradicional de ambas zonas por otros grupos de individuos con un marcado perfil homogéneo: jóvenes, con mayor poder adquisitivo, mayores niveles de estudios y normalmente relacionados o interesados por el mundo del arte y la cultura”.
En su investigación, sostiene que “…Esto ha provocado de manera casi definitiva que dicha sustitución, tanto en términos poblacionales como económico-culturales, alcance un punto de no retorno que acabe con todas las opciones de volver a la situación anterior a la gentrificación…”.
Asimismo, que “…dicho fenómeno social y urbanístico no se ciñe exclusivamente a estas dos céntricas zonas de Madrid, ya que otros barrios como Usera, Carabanchel o La Latina también se encuentran en la actualidad en una situación asimilable a la de las fases iniciales del proceso de gentrificación”.
Finalmente, señala que “…Todo ello se debe a que son zonas de mayor vulnerabilidad con gran atractivo en lo que al mercado inmobiliario se refiere, ya que se ofertan bajos precios para viviendas que podrían ser fruto de especulación y comercialización en un futuro próximo”.
México
Lorena Umaña Reyes, investigadora de la UNAM, en su trabajo titulado: “Procesos de gentrificación en la Ciudad de México en el siglo XXI”, señala sobre la gentrificación en dicho país que “…Los cambios iniciaron desde mediados del siglo pasado, con los procesos migratorios del campo a la ciudad, y de la ciudad industrial a una ciudad de servicios; sin embargo, es en esta centuria que se agudizan los procesos de transformación urbana…”.
Afirma que “…las empresas inmobiliarias iniciaron, ya hacia 2010, la construcción de megaproyectos urbanos que se venden como “mini ciudades”, que combinan espacios residenciales, comerciales y de entretenimiento en un solo lugar. Junto a ello, también inició, por parte del Gobierno de la capital, una política de cuidado y protección de zonas patrimoniales y de áreas ecológicas protegidas, así como la recuperación de espacios públicos y rehabilitación de barrios centrales…”.
Y que “…se han realizado cambios en diversos escenarios de la ciudad que pueden catalogarse como procesos gentrificadores. Las colonias Roma y Condesa, Polanco y Xoco, así como los barrios centrales de La Merced y la Alameda Sur, por mencionar algunos, han vivido transformaciones territoriales y de consumo muy significativas”.
Concluye que “…estamos ante decisiones empresariales y gubernamentales que conllevan a consecuencias favorables para unos grupos y desfavorables para otros…, podría afirmarse que los procesos de gentrificación en esta metrópoli son reales y han detonado costos y beneficios para los intereses de los grupos involucrados a nivel social, político, económico y cultural. Sin duda, con las modificaciones en estos y otros entornos urbanos, estamos ante la recuperación y rehabilitación de espacios, pero también frente a procesos de expulsión y segregación de colectivos empobrecidos…”.
Finalmente, señala: “…La gentrificación no implica, en sí misma, consecuencias totalmente negativas para todos los sectores y en todos los casos, a pesar de que se le asocia con un sentido pernicioso. Hace falta estudiar y diseñar políticas de armonización de intereses que involucre al conjunto de afectados por este fenómeno y formularse la pregunta: ¿La ciudad para quién es? Y esto indudablemente nos conduce a pensar en el derecho a la ciudad”.
CONCLUSION
La gentrificación es un proceso de desarrollo urbano complejo; trae consigo oportunidades que deben ser aprovechadas, pero también amenazas que deben ser inteligentemente afrontadas. He ahí, la importancia que los gobiernos (locales y centrales) asuman medidas planificadas y estructuradas de regulación y supervisión a las grandes empresas inmobiliarias en zonas “atractivas” de inversión, con posibles consecuencias de gentrificación.
Asimismo, deben promover: la implementación de políticas de vivienda asequibles, la inversión pública en infraestructura, revitalización de espacios culturales y sociales, especialmente, en “zonas ya gentrificadas”, para lograr un desarrollo urbanístico equilibrado entre barrios y ciudades.
