CRISIS DE LA POLÍTICA ACTUAL ¿SERÁ QUE ESTÁ RELACIONADA CON EL EXCESO, ABUSO Y MAL ENTENDIMIENTO DE LA DEMOCRACIA?

Que no quepa duda alguna, la democracia en cualquier nación del mundo, es el mejor sistema político para gobernar un país; esto, porque el “poder reside en el pueblo”, el cual, ejerce la autoridad de gobierno a través del voto (representativo – directo) y la participación ciudadana.

Sin embargo, como la gran mayoría de las cosas en la vida, la democracia llevada a sus extremos (tanto de ausencia, como de abuso o exceso de ésta), tiene serias consecuencias.

Su ausencia, como bien lo sabemos todos, conlleva a la “dictadura” (con prácticas totalitarias, oligárquicas y hasta tiranas de por medio). Y, aquí lo interesante del otro extremo, el abuso o exceso de malas prácticas democráticas, puede llevar, a cualquier nación, a la “ingobernabilidad y/o a la “anarquía”, es decir, al desorden y ausencia de gobierno.

DICE EL DICHO:NO HAY NADA INTRÍNSECAMENTE MALO EN LOS EXTREMOS. PERO EL RIESGO DE LOS EXTREMOS, RADICA EN CENTRARSE EN LOS BENEFICIOS SIN COMPRENDER CLARAMENTE LOS COSTOS”

Será que el ahondamiento de la crisis política actual ¿Está relacionado con el exceso, abuso y mal entendimiento de la democracia? Al parecer sí. Esto, por la existencia de una mala praxis democrática, con la “excusa” de una “mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas”.

Se ha mal entendido o mal interpretado el concepto de democracia participativa y representativa. Aquella que implica la diferencia entre legitimidad y representatividad.

Hoy, muchos elegidos por el voto popular, cuentan con legitimidad; sin embargo, tienen o muestran una débil representatividad.  Entendiéndose a la legitimidad, dentro del ámbito político, jurídico y social, como: “el reconocimiento y aceptación que una sociedad otorga a una autoridad, logrando obediencia sin necesidad de recurrir a la fuerza o coacción”; y, a la representatividad, como: “…la capacidad de una persona o grupo de personas para actuar y tomar decisiones en nombre de un colectivo”.

¿MALA PRAXIS DEMOCRÁTICA?

Después de casi cuarenta y cuatro años de democracia, existen las posibilidades de convocar: cabildos, referéndums o asambleas ciudadanas; se eligen autoridades judiciales (¿?), diputados uninominales, asambleístas departamentales, y muchas otras autoridades nacionales, entre un número amplio de partidos políticos y agrupaciones ciudadanas, incluyendo la de presidentes y vicepresidentes, con la posibilidad de realización de segundas vueltas y el cambio de mandatarios, mediante revocatorios. 

La mala praxis de la participación democrática excesiva, ha sido mal entendida, también, desde las células más pequeñas de la sociedad: juntas vecinales, juntas escolares, sindicatos o asociaciones, entre otras organizaciones. Se elige casi todo con voto legítimo, es cierto, pero con representatividad colectiva débil o cuestionada.

Las dirigencias, por ejemplo, dirigen, pero no lideran o guían adecuadamente a quienes los eligieron. Las decisiones asumidas por éstas, vienen condicionadas, en una gran mayoría de las veces, a la aprobación (o rechazo) de “sus bases”.

Todo lo mencionado precedentemente, puede desembocar en situaciones de “incontrol”, desorden y hasta en una especie de demagogia democrática para mantener el poder a costa de las masas.

EL PAÍS Y LA POBLACIÓN CLAMAN POR TRANQUILIDAD PARA TRABAJAR Y SEGURIDAD PARA INVERTIR DENTRO DE UN ÁMBITO DEMOCRÁTICO LEGÍTIMO, PERO ANTE TODO REPRESENTATIVO

Desde el 4 de noviembre de 1964, hasta el 10 de octubre de 1982, Bolivia vivió dieciocho años de dictadura bajo regímenes mayormente militares, caracterizados por periodos de inestabilidad política y golpes de estado.

Todos los ciudadanos, esperamos nunca más vivir aquello. La democracia debe cuidarse y preservarse con legitimidad; y, ante todo, con profunda representatividad.

En ese entendido, cualquier gobierno elegido democráticamente, debe garantizar a los ciudadanos y empresarios: tranquilidad y seguridad jurídica para trabajar e invertir; sin que el interés político de algunos grupos de poder, sobrepasen el bienestar de las mayorías.

SIETE MESES DE GOBIERNO

En estos primeros siete meses de gobierno, la población ha percibido muchas debilidades gubernamentales en la toma de decisiones; asimismo, problemas de coordinación internas para ejercer autoridad.

Es valorable que éste trate de consensuar con todos los sectores sus pedidos y necesidades, los escuche y quiera primar el diálogo, pero de nada servirán las buenas intenciones democráticas, si los acuerdos a los que se vayan a llegar entre partes, por más legítimos que sean, carezcan de representatividad colectiva.

En consecuencia, como ya es de conocimiento general, el gobierno promulgó la Ley de Regulación de Estados de Excepción; la cual, regula la aplicación de estados de excepción en casos de conmoción interna y otros acontecimientos. Otorgando a la Policía un rol principal, con respaldo limitado de las Fuerzas Armadas.

Ojalá que la aplicación de esta disposición, en el marco de la Constitución Política del Estado (CPE), pueda ayudar a fortalecer la autoridad gubernamental y democrática otorgada por el pueblo al gobierno y, así, de una vez, se reactive la economía, se generen fuentes de empleo y se dé seguridad jurídica a los inversionistas.

Sin embargo, no deja de ser necesario pensar en una posible modificación de la Constitución a futuro, para debatir y tratar la existencia de “posibles malas prácticas democráticas de extremo”; las cuales, generan espacios de inestabilidad y crisis política en desmedro del país.

 

*Es Economista