EL FRACASO MILLONARIO DEL PROYECTO DEL LITIO

El ministro de Hidrocarburos y Energía, Franklin Molina, ha reconocido ante el Parlamento que las inversiones por alrededor de mil millones de dólares realizadas desde el 2012 para ejecutar el proyecto del litio en el salar Uyuni han resultado un fracaso que debe ser auditado para encontrar al culpable.

“La planta de carbonato de litio, tal como estaba entregada en los planos que se estaban construyendo, no iba a arrancar nunca. Se hicieron algunas pruebas en su momento y todo el equipo técnico, inclusive parte del equipo consultivo, se dio cuenta que efectivamente ese proyecto no iba a avanzar. Por lo tanto, acá alguien tiene que responder a la población sobre las consecuencias de esas inversiones”, declaró Molina, después de rendir un informe ante los parlamentarios sobre ese tema.

La planta a la que se refiere Molina es la de producción industrial de 15.000 toneladas de carbonato de litio que en teoría iban a sacar a Bolivia de su marginalidad en el negocio del valioso metal y convertir al país en un nuevo jugador en el mercado internacional.

Sin embargo, no ha ocurrido y el “gigante dormido” del salar de Uyuni, que con sus más 10.500 km2 es igual casi a Qatar (11.610 km2), seguirá en esa condición sin explotación por mucho tiempo más, pese a la situación de pobreza de la región de Potosí y la crisis económica del país.

Como muchos analistas advirtieron, el proyecto de la planta industrial había sufrido muchos problemas desde que fue encargado en 2015, cuando comenzó su construcción en 2017 y al incumplirse su entrega en 2019.

Desde el 2021, el Gobierno de Luis Arce, por medio del ministro Molina, ha trabajado para completar el proyecto alentando la imagen de que Bolivia finalmente iba a dar un salto al mercado internacional, entre competidores como Chile y Argentina que le sacan más de un cuarto de siglo de ventaja en el negocio.

Sin embargo, tras los nuevos problemas de la planta, Molina no ha tenido más remedio que revelar la verdad, de que esa infraestructura no funcionará a la capacidad prevista y actualmente solo produce 3.000 toneladas de litio, un volumen irrelevante ante Chile (207.000 toneladas) y Argentina (33.000 toneladas).

Se está haciendo una auditoria sobre las inversiones realizadas en el complejo del litio construido en Uyuni y se concluyó otra sobre la construcción de las piscinas evaporíticas, una tecnología por la que apostó la gestión de Evo Morales y su ministro de minería de entonces, Luis Alberto Echazú, pese a que varios expertos habían advertido muchas veces de que la misma no funcionaría en el inmenso salar porque llovía mucho. La poca producción de las piscinas evaporíticas es la causa de que la planta industrial no tenga materia prima para funcionar a su capacidad.

Es llamativo que Molina, que asumió el cargo de ministro en 2020, no estuviera al tanto del grave daño que avecinaba con el proyecto del litio con la tecnología de las piscinas y que ahora se ha confirmado, ya que su obligación como titular del sector era hacer un seguimiento detallado del mismo para tratar de reencaminarlo a tiempo. Los analistas del sector hicieron varias llamadas de atención sobre el curso de proyecto y reclamaron más transparencia, pero no fueron escuchados.

La nueva apuesta es por la extracción directa del litio (EDL), en particular a partir del convenio firmado en diciembre del 2023 con la empresa rusa Uranium One Group para construir en el municipio de Colcha K una planta semi-industrial para producir en tres fases hasta 14.000 toneladas por año.

Sin embargo, ese documento tiene cláusulas confidenciales que impiden conocer los detalles del convenio. Así la falta de trasparencia vuelve a ser un problema de fondo para la fiscalización como lo fue en la fase previa de las inversiones fallidas con los resultados que ahora se lamentan.

Gracias a sus 23 millones de toneladas de recursos de litio, Bolivia sigue siendo el primer país del mundo con yacimientos de este metal, pero paradójicamente no ha sabido como explotarlo. Pese a tener esa riqueza, su presencia en el “Triángulo del litio” es simbólica debido a su escasa producción comparada con las de Argentina y Chile, que también poseen recursos y reservas significativas de nivel mundial.

Publicado en el Boletín: “Notas” Nueva Época. Información y análisis a profundidad

La Paz, 10 de abril del 2024

Año. LII, Nro. 2.480

(Agencia de Noticias Fides)