EL DÓLAR Y EL BOLSILLO: TIPO DE CAMBIO Y PODER ADQUISITIVO EN BOLIVIA
Durante casi quince años el dólar costó en Bolivia 6,96 bolivianos, y esa cifra llegó a funcionar menos como un precio que como una promesa de estabilidad. Entre octubre de 2025 y octubre de 2026 la promesa se terminó de romper. El Estado abandonó el tipo de cambio fijo, el dólar oficial pasó de 6,96 a 11,85 bolivianos y los hogares tuvieron que aprender, otra vez, a calcular cuánto valen sus ingresos. Este ensayo sostiene que la unificación cambiaria no creó el golpe al poder adquisitivo, sino que reconoció un precio que el mercado ya había impuesto; que buena parte del costo se pagó en 2025; y que 2026 deja una recuperación parcial medida en bolivianos, pero un ingreso más débil medido en dólares.
Para entender el presente hay que volver al pico de 2025. Mientras el Banco Central de Bolivia (BCB) sostenía el oficial en 6,96, el dólar paralelo superó los 15 bolivianos a fines de abril y llegó a rozar los 20 en el llamado dólar digital el 15 de mayo. El oficial valía entonces menos de la mitad que el paralelo. El economista Carlos Aranda, del Centro de Estudios Populi, advirtió en esos días que, cuando el paralelo se dispara, no es el dólar el que gana valor sino el boliviano el que pierde poder adquisitivo. Los siguientes números lo ilustran bien: el salario mínimo de 2.750 bolivianos equivalía a unos 154 dólares al cambio paralelo de ese momento, frente a unos 323 dólares en 2022, cuando era de 2.250. Los precios acompañaron esa pérdida de confianza: la inflación de 2025 cerró en 20,4%, y economistas citados por Bloomberg Línea explicaron que en una economía bolivianizada pero con expectativas dolarizadas, comerciantes y empresas ajustan sus precios de forma preventiva, lo que amplifica el traspaso del dólar a los precios.
El cambio de gobierno trajo un primer alivio cambiario, pero también medidas duras. Con Rodrigo Paz en la presidencia desde el 8 de noviembre, el paralelo bajó a cerca de 10,5 bolivianos, y el 17 de diciembre el Decreto Supremo 5503 eliminó más de veinte años de subsidio a los combustibles: la gasolina especial pasó de 3,74 a 6,96 bolivianos por litro y el diésel de 3,72 a 9,80. El mismo decreto ordenó al BCB transitar hacia un nuevo régimen cambiario, y desde diciembre el banco empezó a publicar un valor referencial del dólar. Aunque el BCB reconoce que el efecto del ajuste de combustibles sobre la inflación fue menor al previsto, el transporte sigue apareciendo entre las divisiones que más presionan los precios, de modo que el hogar boliviano recibió en pocos meses dos golpes distintos, el cambiario y el energético, que conviene no confundir.
En enero de 2026 el Gobierno elevó el salario mínimo en 20%, hasta 3.300 bolivianos, un aumento que Bloomberg Línea valoró en unos 344 dólares al cambio paralelo. En abril convivían tres cotizaciones, la oficial de 6,96, la referencial de 9,63 y la paralela de 9,45, un desorden que enviaba señales contradictorias y presionaba los precios de lo importado. Luego llegó la crisis de mayo y junio. Un paro y bloqueos que duraron 54 días vaciaron mercados en La Paz y El Alto, y la inflación mensual fue de 2,13% en mayo y 2,15% en junio. Los alimentos subieron 6,05% en un solo mes y la conurbación de La Paz concentró cerca del 84% del alza nacional, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Fue un recordatorio de que el poder adquisitivo no depende solo del dólar: una carretera cerrada puede encarecer el pollo más que una devaluación.
El 26 de junio de 2026 el Ministerio de Economía y el BCB pusieron fin al tipo de cambio fijo. Desde entonces el Tipo de Cambio Oficial se calcula cada día como el promedio ponderado de las compras de dólares que los bancos hacen a sus clientes. El 29 de junio se fijó en 9,73 bolivianos; el 8 de octubre fue de 11,85, un alza de 22% en poco más de tres meses y de 70% frente al antiguo valor fijo. Lo notable es que el paralelo, que rondaba los 11,9 bolivianos esa misma semana, está hoy prácticamente al mismo nivel: la brecha que superaba el cien por ciento en 2025 desapareció. Ese mismo mes llegó además un respaldo externo, pues el Fondo Monetario Internacional aprobó un programa de 1.900 millones de dólares a 36 meses y el BCB recibió el 6 de octubre un primer desembolso de 211,3 millones para reforzar sus reservas.
La pregunta de fondo es qué ocurrió con el bolsillo de los bolivianos. Los datos del INE muestran una calma relativa: tras caer 2,79% en julio, cuando se normalizó el abastecimiento, los precios subieron 1,10% en agosto y 0,85% en septiembre, con lo que la inflación acumulada del año es de 3,88% y la de doce meses de 5,70%, frente a 12,51% en mayo. Que los precios suban 5,70% cuando el dólar oficial sube 70% parece una paradoja, y probablemente se explica porque el paralelo fijó los precios durante todo 2025, de modo que buena parte de la depreciación ya estaba incorporada; es una interpretación propia, no una conclusión oficial. Conviene, además, leer estas cifras con cautela. Algunos analistas dudan de que el índice refleje toda la realidad, el BCB proyectó en agosto una inflación de 9,22% para 2026 y entre lo que más subió en septiembre figuran el transporte y los teléfonos celulares, un bien importado sensible al dólar.
Esa aparente paradoja remite a lo que la economía llama efecto traspaso o pass through: el grado en que una variación del tipo de cambio se traslada a los precios internos. Se mide como la relación entre el cambio porcentual de los precios y el del dólar, y puede ser completo, si los precios suben lo mismo que la divisa, o parcial, si suben menos. El traslado ocurre por dos vías. La directa encarece los bienes importados y los insumos externos, como los teléfonos celulares o los fertilizantes. La indirecta actúa a través de los costos de producción, las expectativas y las demandas salariales. Su magnitud depende de cuánto pesan las importaciones en la canasta, de la competencia entre comerciantes, del estado de la demanda y, sobre todo, de la confianza en la moneda: cuanto más dolarizadas son las expectativas, mayor es el traslado.
En Bolivia, el tipo de cambio que importó para fijar precios no fue el oficial sino el paralelo. Cuando este pasó de unos 11 bolivianos en el primer trimestre de 2025 a entre 17 y 20 en mayo, el alza de 20,4% de los precios de ese año sugiere un traspaso parcial, de alrededor de un tercio. Es un cálculo propio y solo ilustrativo, porque en ese resultado también pesan el déficit monetario y la eliminación de la subvención a los combustibles. Por eso el salto del oficial de 6,96 a 11,85 en 2026 se ha trasladado tan poco a los precios: gran parte del traspaso ya había ocurrido. Un traspaso parcial no significa, sin embargo, que el costo desaparezca. Puede llegar más tarde, a través de los salarios y de los bienes importados que se renuevan con retraso, y de ahí que la estabilidad del tipo de cambio sea decisiva para el poder adquisitivo en los próximos meses.
El resultado depende de en qué moneda se mire y de quién sea el hogar. Con los precios de 2026 y el aumento de 20%, el salario mínimo ganó unos 15 puntos de poder adquisitivo en bolivianos, aunque esa mejora llega después de un 2025 de fuerte erosión. Medido en dólares, en cambio, los 3.300 bolivianos equivalen hoy a unos 279 dólares, cerca de 19% menos que en enero, aunque bastante más que el mínimo de 154 dólares de mayo de 2025. Además, el decreto solo obliga a llevar los sueldos hasta el mínimo; para el resto de los trabajadores el aumento depende de la negociación, y la Central Obrera Boliviana reclamó en mayo un alza de 20%. Pierden más los hogares con ingresos fijos en bolivianos y sin escala salarial, los trabajadores informales, quienes consumen bienes importados y quienes tienen deudas en dólares; se benefician los exportadores y las familias que reciben remesas o ingresos en dólares. Es un análisis propio, basado en la lógica económica y no en una encuesta.
La conversación pública refleja esa tensión. La prensa escrita sigue el dólar día a día, y en las redes sociales es un tema masivo: el video de Unitel en TikTok sobre el dólar digital en 20 bolivianos superó los 65 mil me gusta, y el de Red Uno sobre un paralelo por encima de 14,50, con comerciantes que culpaban a la especulación y a la falta de políticas económicas, superó los 27 mil. Tras la flotación circulan videos de creadores que se preguntan si conviene comprar dólares a 10,56 bolivianos o esperar, y El Deber documentó en 2025 el auge de los llamados gurús financieros. Son indicios de percepción y expectativas, no estadísticas representativas, y no se revisaron los comentarios de forma sistemática.
Queda lo que viene. El crédito del FMI no resuelve la crisis por sí solo, y su condicionamiento hace que se evidencie los problemas más serios que la economía boliviana enfrenta. A la vez abre las puertas a otros financiamientos de financiadores principalmente multilaterales. El poder adquisitivo de los próximos meses dependerá de tres cosas: que el tipo de cambio oficial se mantenga estable, que alimentos y combustibles lleguen sin interrupciones y que la negociación salarial de 2027 alcance también a quienes hoy no tienen escala. El dólar a 11,85 no es la causa de la pérdida de poder adquisitivo, sino su registro tardío; la tarea pendiente es que el boliviano vuelva a ser una moneda en la que la gente confíe para ahorrar y para fijar precios. Esto claramente depende de cuánto se recupere la producción y, en estas circunstancias, del buen uso de los recursos que los organismos internacionales otorguen a Bolivia.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadística (comunicados del IPC, septiembre y agosto de 2026); Banco Central de Bolivia (indicadores de inflación, Reporte de Inflación 2026, comunicado del desembolso del FMI); Decreto Supremo 5503 y resoluciones de junio de 2026; El Deber, La Razón, Los Tiempos, El País, Red Uno, El Diario, Correo del Sur, Infobae/EFE, Xinhua, Bloomberg Línea, Revista Mercado; TikTok de Unitel Bolivia y Red Uno; plataformas de monitoreo del paralelo (paralelo.bo, dolarbolivia.net). Los cálculos propios usan el tipo de cambio oficial del 8 de octubre de 2026 y el IPC del INE; el dólar paralelo es una referencia de ofertas P2P y varía durante el día.
