¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?

Como si fuera un deja vu o estaríamos recapitulando la crisis que vivimos en los años 80, Bolivia en este momento vive momentos de incertidumbre después de muchos años viviendo en una burbuja económica al tener nuestra tasa de cambio Bs/USD fija.

Teniendo como ejemplo la situación que viven países cercanos como Venezuela y Argentina, el miedo aumenta dentro de una población que a falta de información fidedigna de sus mandatarios no sabe qué reacción tener en este momento.

De la otra cara de la moneda, tenemos a la llamada “viveza criolla” que a la primera oportunidad sale a flote en nuestra sociedad, en este caso las casas de cambio informales aprovechan la coyuntura que vive nuestro país para sacar un beneficio en su tipo de cambio que se ve desde 7Bs. Hasta las 7.30Bs.

Al ver una población desinformada, grupos de personas que aprovechan el momento a su favor y autoridades que no dan la suficiente certidumbre para calmar los ánimos, la pregunta que surge es: ¿QUÉ HACEMOS?

En situaciones así, muchos podemos recordar nuestras clases de macroeconomía en la universidad, las de historia en el colegio, y las incontables veces que nuestros docentes nos contaron sobre crisis vividas en el pasado, tanto en nuestro país, como en el resto del mundo.

Y cuando la realidad supera a la ficción, parece que todas las políticas fiscales y monetarias que conocemos quedan pequeñas o parecen insuficientes, todos tratamos de estar un paso delante de una hipotética crisis, pero; ¿Cómo sabremos si es en la dirección correcta?

El primer paso, en una opinión muy personal, es reconocer que sí tenemos problemas y no vivimos en una economía perfecta como nos trataron de hacer creer durante todos estos años, es momento de pisar tierra.

Una vez sepamos el problema en el que estamos, lo debemos afrontar (de inicio) con la recuperación de nuestras reservas de oro; al respecto, compremos en bolivianos a los diferentes sectores formales que explotan este mineral para mantenerlo dentro de nuestro país y no así, ver cómo siguen alimentando un mercado negro creciente que se lleva el oro fuera de nuestras fronteras.

Busquemos ingresar nuevamente ese dólar tan preciado a nuestra economía, qué mejor manera que con nuestras exportaciones; debemos eliminar muchas restricciones a las mismas, para fomentarlas y motivar a la empresa privada a redirigir su producción agregada fuera de nuestro país.

Reduzcamos el déficit público que tenemos en nuestro país, cortando gastos insulsos, como, por ejemplo, la propaganda gubernamental con evidentes tintes políticos, además de reducir la gran cantidad de funcionarios públicos, muchas veces innecesarios, que tenemos en todas las áreas públicas.

Así como yo, hay muchas otras personas que tratarán de dar solución a una situación que parece inminente; el país, es visto como una gallina de los huevos de oro por los gobiernos de turno; el cambio debe venir desde nosotros, los ciudadanos de a pie, así como de los gobernantes que tenemos.