LA CARTERA DE CRÉDITOS Y EL MICROCRÉDITO EN BOLIVIA (1era parte)

Según los “Principales Datos del Sistema Financiero – enero 2022”, publicados en la página web de la Autoridad del Sistema Financiero (ASFI), la cartera bruta de créditos alcanzó la cifra de Bs199.311MM; habiéndose incrementado la misma en 5% (Bs9.415MM), respecto al mes de enero de 2021 (Bs189.896MM).

Asimismo, los datos desagregados muestran que los departamentos de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, abarcan el 83,4% (Bs166.339MM) del total; el resto de los departamentos sólo el 16,6% (Bs 32.972MM), de acuerdo al siguiente detalle:

Cuadro N°1

Sistema de Intermediación Financiera

Cartera de créditos por departamento 

(En millones de bolivianos y porcentajes)

Fuente: ASFI, Principales Variables del Sistema Financiero – Enero 2022

Cabe señalar que la concentración de créditos entre los tres departamentos del eje central y los restantes seis, no ha cambiado significativamente en los últimos diez años, incluso en la “composición” de créditos del Sistema Financiero.

COMPOSICIÓN DE LA CARTERA DE CRÉDITOS

Para entender de mejor manera la composición de la cartera de créditos, el documento digital de ASFI: “Sectores Priorizados – enero 2022”, muestra de manera didáctica cómo se desagrega la cartera bruta de créditos:

Cuadro N°2

Definiciones

Desagregación de Cartera

Fuente: ASFI, Sectores Priorizados – Enero 2022

Al respecto, se observa que el “Crédito Empresarial”, el de “Pequeña y Mediana Empresa (PYME)” y el “Microcrédito” forman parte de lo que se conoce como créditos otorgados a las “Unidades Económicas” (el destino de estos créditos es sólo para Capital de Inversión o para Capital de Operaciones). Mientras que los créditos de “Vivienda” y de “Consumo”, corresponden a los créditos solicitados por los “Hogares”.

Gráfico N°1

Sistema de Intermediación Financiera

Cartera de créditos otorgada a unidades económicas y hogares 

(En porcentajes)

Fuente: ASFI, Sectores Priorizados – Enero 2022

En ese entendido, de los Bs199.311MM, la mayor parte lo componen los créditos de las Unidades Económicas (64,5%); y el restante, los créditos de Consumo y Vivienda (35,5%).

CARTERA POR TIPO DE CRÉDITO

Del total de la cartera bruta de créditos, el Microcrédito representa el 29,7% (Bs59.211MM); el Crédito de Vivienda el 25,9% (Bs51.615MM); el Crédito Empresarial 22,5% (Bs44.882MM); el de Pequeña y Mediana Empresa 12,2% (Bs24.374MM) y el de Consumo 9,6% (Bs19.230MM).

Gráfico N°2

Sistema de Intermediación Financiera

Cartera por tipo de crédito 

(En porcentajes)

Fuente: ASFI, Principales Variables del Sistema Financiero – Enero 2022

Concluyéndose, que el Microcrédito sigue siendo un interesante impulsor y componente del Sistema Financiero, pues, su participación, representa casi el 30% del total de los créditos otorgados.

EL MICROCRÉDITO – ALGO DE NORMATIVA

El Numeral 3, Artículo 2°, Sección 2, Capítulo IV, Título II, Libro 3° de la Recopilación de Normas para Servicios Financieros (RNSF), establece que el Microcrédito es: “Todo crédito otorgado a una persona natural o jurídica, o a un grupo de prestatarios, con el objeto de financiar actividades de producción, comercialización y servicios, cuya fuente principal de pago la constituye el producto de las ventas e ingresos generados por dichas actividades. Por el tamaño de la actividad económica se encuentra clasificado en el índice de microempresa…”.

La definición también detalla, que el Microcrédito incluye a su vez, al: 1) Microcrédito Individual (que es aquél concedido a un prestatario, sea persona natural o jurídica, con garantía o sin garantía) 2) Microcrédito Solidario (concedido a un grupo de prestatarios, conformado por personas naturales, con garantía mancomunada o solidaria y 3) Microcrédito Banca Comunal (que es el Microcrédito sucesivo y escalonado concedido a una agrupación de personas organizadas en al menos “dos grupos solidarios”, con garantía mancomunada, solidaria e indivisible).

Lo interesante de los créditos otorgados con tecnología de microcrédito es que, al ser los consumidores financieros o prestatarios de este sector relativamente poco formales en el manejo de sus estados financieros, las Entidades de Intermediación Financiera (EIF), enmarcadas en la Ley N°393 de Servicios Financieros y la normativa de ASFI, se encargan principalmente de “evaluar su riesgo crediticio” y “utilizar metodologías para la evaluación y calificación de sus deudores”.

Asimismo, respecto a la evaluación de la capacidad de pago, las EIF definen criterios que les permiten tomar decisiones sobre la base del análisis financiero, la capacidad de generación de flujos de caja positivos, su estabilidad, su tendencia, la suficiencia de los mismos en relación con la estructura de pasivos del deudor ajustados al ciclo productivo del negocio y los factores internos y externos que podrían motivar una variación de la capacidad de pago tanto en el corto como en el largo plazo, de acuerdo a lo establecido en el Numeral 1, Inciso b, Artículo 10°, Sección 2, Capítulo I, Título II, Libro 3° de la RNSF. 

LOS PRIMEROS PASOS DEL MICROCRÉDITO EN BOLIVIA

Han transcurrido más de treinta y cinco años, desde los primeros pasos de aplicación y otorgación de servicios de préstamos de Microcrédito en Bolivia por parte de ONGs y otras instituciones especializadas en microfinanzas.

La principal característica metodológica de los microcréditos, a mediados de los ochenta, fue la flexibilización de los requisitos para la obtención de préstamos en relación a los exigidos, en ese entonces, por la banca tradicional; asimismo, la aplicación de nuevas tecnologías de evaluación crediticias y la exigencia de garantías innovadoras (“grupos solidarios”, “garantías prendarias” y otras)

En un inicio, estas iniciativas fueron promovidas en el país por la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la Fundación Calmeadow y por ACCION Internacional; las cuales, apoyaron el funcionamiento, por ejemplo, de la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Microempresa (PRODEM) en 1986; para luego constituirse dicha Fundación como Fondo Financiero Privado Prodem SA en 1998; y banco múltiple PRODEM SA, desde el año 2014.

Como el éxito de las microfinanzas se hacía evidente, también surgieron otras entidades; así, se creó Banco Solidario, proyecto que comenzó también como “Fundación” en 1986; en 1992, pasó a ser el primer Banco especializado en microfinanzas de Bolivia con servicios dirigidos exclusivamente al sector microempresarial; hoy, es banco múltiple: “Solidario SA”.

Otras ONGs, que impulsaron la actividad del microcrédito, fueron la Fundación para Alternativas de Desarrollo (FADES), creada en 1986, orientada al sector rural y reconocida por el uso de la metodología de “crédito asociativo”; asimismo, el Centro de Fomento a Iniciativas Económicas (FIE), fundado en 1985, pionero en el empleo de la metodología “individual”, convirtiéndose en 1998 en Fondo Financiero Privado-FFP FIE y en 2010 en BancoFie SA. Hoy es banco múltiple: Fomento a Iniciativas Económicas SA.

En 1986 se creó PRO-CREDITO, organización que trabajó en el área urbana con la metodología de tipo “individual”. El éxito que logró esta institución le motivó a crear una entidad financiera especializada bajo la figura de Fondo Financiero Privado (FFP) en 1995, denominado Caja de Ahorro y Préstamo Los Andes FFP; el año 2005 se convirtió en Banco Los Andes ProCredit SA, luego en Banco PyMe Los Andes ProCredit SA (2014). Finalmente, el año 2016, en el marco de la Ley N° 393 de Servicios Financieros, el Banco Mercantil Santa Cruz SA dio inicio al proceso de fusión por absorción de dicha entidad.

Asimismo, sobresale la participación del Instituto de Apoyo a la Pequeña Unidad Productiva (IDEPRO), el cual, inició sus actividades de financiamiento en 1991, y posteriormente cambiaría a “IDEPRO Desarrollo Empresarial”; para luego operar como Institución Financiera de Desarrollo. También, resalta el papel de Programas para la Mujer (PRO MUJER), entidad que introdujo el concepto de “bancos o asociaciones comunales” a partir de 1990; hoy se desarrolla como: Fundación Promujer IFD.

En consecuencia, la implementación del Microcrédito por las citadas instituciones y otras creadas posteriormente con el mismo fin, han permitido a Bolivia llegar a ser modelo en este rubro para otros países, resaltándose la transformación que han sufrido algunas ONGs financieras, para convertirse en entidades reguladas y auto sostenibles en el tiempo.

En una segunda parte se abarcará: Los retos de las entidades especializadas en microfinanzas, a partir de los años noventa.