¿ES PEQUEÑO EMPRESARIO? FORTALEZCA SUS ESTRATEGIAS DE NEGOCIOS

Para ganar en cualquier ámbito, hay que ser arriesgado.

Pero, para ganar dinero con un negocio y posicionarse en el mercado de la pequeña empresa, además de ser arriesgado, el empresario debe ser competitivo, ordenado, disciplinado y contar con una estrategia de negocios.

¿Para qué? Pues, para mejorar interna y externamente  los servicios o  productos ofrecidos y alcanzar los objetivos planificados.

LA ESTRATEGIA DE NEGOCIOS EN LA PEQUEÑA EMPRESA

La estrategia de negocios es el conjunto de técnicas, métodos y tácticas que se ejecutan para alcanzar las metas de una empresa. Implica llevar adelante acciones específicas para la obtención de resultados propuestos, sean éstos, de corto, mediano o largo plazo.

Ya en el ámbito de la pequeña empresa (en general, negocios con 11 y hasta 20 empleados), el diseño de una buena estrategia de negocios coadyuvará a determinar la necesidad de contratar, o no, personal adicional; ampliar la actividad a través de nuevas inversiones; desarrollar nuevos productos;  o contar con un plan comercial hacia un objetivo general que comprenda una mayor competitividad en el sector; la obtención de mayores utilidades y el fortalecimiento del patrimonio en general.

DISEÑAR UNA ESTRATEGIA DE NEGOCIOS ¿CÓMO HACERLO?

Si bien es recomendable recurrir a un especialista para el análisis de la situación financiera de cualquier empresa, ésta puede ser efectuada,  en una primera instancia, por los responsables en la toma de decisiones de la misma pequeña empresa, considerando algunas metodologías y aspectos importantes:

  • Análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas). Es una herramienta muy conocida y de amplia bibliografía. En general, sirve para analizar la situación en la que se encuentra una organización, también se puede aplicar a otros proyectos. Consiste básicamente en estudiar las características internas de una firma (que son las debilidades y fortalezas) así como la situación externa de ésta (amenazas y oportunidades). Su correcta aplicabilidad, podrá ayudar a desarrollar objetivos claramente definidos, establecer un plan de acción y el consiguiente monitoreo de los resultados esperados.
  • Marco lógico de una empresa. Esta es una herramienta algo más compleja, pero muy interesante para la planificación (matricial) de la gestión de proyectos orientada por objetivos puntuales; facilita el proceso de conceptualización, diseño y evaluación de proyectos.
  • Planteamiento de objetivos. Con las metodologías señaladas, u otras similares, la empresa debe tener claramente definido a dónde quiere llegar, cómo se proyecta en el futuro, en qué mercados quiere participar y cómo lo hará. En ese contexto, el planteamiento de objetivos empresariales, es fundamental; la mala o incorrecta definición de éstos, puede distorsionar los escenarios buscados.
  • Elaboración de un plan de acción. Se debe contar con un plan de acción que permita el logro de los objetivos propuestos, que incluya las principales observaciones identificadas para el logro de los mismos, así también, las posibles soluciones, los plazos y las medidas para alcanzarlos.
  • Monitoreo de resultados. Implica hacer seguimiento a las principales medidas que se asumirán en el plan de acción para el logro de objetivos y su materialización y cuantificación por metas en el corto, mediano o largo plazo.

CONCLUSIONES

Toda empresa necesita una estrategia de negocios. El planteamiento de objetivos claros, y su posterior seguimiento, es fundamental para el logro de resultados.

En consecuencia, dichas estrategias, permitirán al pequeño empresario: 1. Minimizar sus costos de producción, 2. Diversificar su mercadería, 3. “Jugar” con bandas de precios y márgenes de ganancia, 4. Innovar y, 5. Buscar la posibilidad de lograr la exclusividad de ciertos productos; todo ello, para ganar y posicionarse en el mercado.